El cambio climático impacta en la vida de las mujeres indígenas amazónicas

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El cambio climático impacta en la vida de las mujeres indígenas amazónicas

El Perú está sufriendo los graves impactos del cambio climático, expresados en huaicos e inundaciones que afectan a los más vulnerables, entre ellos los pueblos indígenas. Aunque la atención del país está concentrada en la costa y parte de los andes, la Amazonía no es ajena a estos procesos. Y en ella, las mujeres indígenas de nuestras comunidades nativas son quienes sufrimos los mayores impactos.

Lo vemos día a día en los cambios en la biodiversidad por ejemplo las plantas ya no crecen en las épocas de siempre y este cambio en su calendario afecta a la fauna silvestre, que ya no encuentra su alimento cuando y donde lo necesita. Las comunidades nativas tienen en la caza una de sus principales fuentes de subsistencia. Si las especies migran o desaparecen, las mujeres indígenas amazónicas no tenemos con qué alimentar a nuestros hijos e hijas.

Las épocas de parición y engorde de los animales cambian: antes tenían las crías al inicio o durante la temporada de lluvias, cuando comenzaba la época de fructificación de la mayoría de las plantas y engordaban a partir de octubre o noviembre. Sin embargo, eso ya no es predecible.

Un papel decisivo en estos cambios es la deforestación, no solo porque se pierden hábitats naturales de plantas y animales sino porque los bosques son una protección natural contra las inundaciones y deslizamientos producidos por las lluvias. En estos bosques, además, las mujeres indígenas amazónicas encontramos junto con nuestros alimentos, nuestras medicinas.

Las temperaturas suben, el ciclo del agua se altera, los peces desaparecen de los ríos amazónicos, el agua escasea y las mujeres debemos caminar más para encontrarla. Pero los pueblos indígenas, en particular las mujeres indígenas, no se quedan de brazos cruzados: tenemos estrategias de adaptación sustentadas en los saberes y las prácticas tradicionales.

Lo más importante: las mujeres indígenas trabajamos permanentemente en la conservación de los bosques, que regulan el clima y son una reserva de la biodiversidad. Protegemos las fuentes de agua y las usamos racionalmente. Además, diversificamos los cultivos y los rotamos. Regulamos, desde nuestro ejercicio del derecho a la autonomía, la caza y la pesca para cuidar las especies en peligro.

Las mujeres participamos en estas prácticas porque de nosotras depende la subsistencia física y cultural de los pueblos. El Estado debe proteger y promover estas estrategias. Mientras las mujeres indígenas amazónicas sigamos fortaleciendo nuestras capacidades y nuestra organización para que nuestros aportes sean reconocidos y aplicados.

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