Crisis política: repensar la democracia para fortalecerla

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Crisis política: repensar la democracia para fortalecerla

La renuncia de Pedro Pablo Kucynzki a la presidencia de la República era inevitable, su única opción frente a la vacancia. La difusión de videos y audios que evidencian ofrecimientos de obras acompañadas de coimas a cambio de votos contra esa vacancia fue un punto de inflexión en una profunda crisis política que nos obliga a reflexionar más allá de la grave coyuntura. Es indispensable repensar la visión del país, la democracia, el ejercicio de derechos, el futuro.

La difusión de videos y audios que evidencian ofrecimientos de obras acompañadas de coimas a cambio de votos contra la vacancia presidencial ha puesto la crisis política en un punto de inflexión que nos obliga a reflexionar más allá de la grave coyuntura. Es indispensable repensar la visión del país, la democracia, el ejercicio de derechos, el futuro.

Hace cien años, Manuel González Prada dijo que en el Perú donde se pone el dedo salta la pus. Desde entonces, la corrupción ha ido creciendo y se ha generalizado: ya no es necesario poner el dedo, la pus nos ahoga. No hay partido o movimiento político que no esté implicado en actos dolosos. Además de la denuncia y la justicia, para todos por igual, debemos buscar el origen de este mal que corroe nuestro país y las causas de su expansión.

En el Perú tenemos un Estado republicano heredado de la Colonia, monocultural, excluyente y represivo; una clase dominante y no dirigente, heredera de los encomenderos; un racismo estructural y un modelo económico extractivo y dependiente. A ello se suma la carencia de un proyecto nacional y la falta de una visión de país que recoja toda su historia, que se enorgullezca de su pasado y se decida a construir un futuro de pleno ejercicio de derechos.

Tras la difusión de los kenjivideos, miembros de su propia bancada y de otras bancadas habían pedido la dimisión presidencial. Asimismo, muchos de sus ministros habían anunciado su propia renuncia. Se espera que el Congreso admita mañana la renuncia presidencial y que el  primer vicepresidente Martín Vizcarra jure el cargo. El futuro inmediato es incierto, con una bancada parlamentaria autoritaria y heredera de la dictadura. Por ello, debemos prepararnos para enfrentar esta nueva crisis política.

Y para una visión a mediano y largo plazos, lo importante es que entendamos que la política no solo comprende los ámbitos de los poderes del Estado y los cargos electos. Los movimientos sociales debemos articularnos y presionar, ampliar los espacios de participación y decisión política, de vigilancia, para fortalecer la democracia y erradicar la corrupción. Elaborar una nueva Constitución.

Solo así será posible reconstruir el Estado, vinculándolo a la realidad, dotándolo de un efectivo carácter pluricultural, hacer que deje de ser el custodio de los intereses de los poderosos y cumpla su papel de garante de derechos. Construir un país con dignidad, equidad, justicia, honestidad. Sin exclusiones. En el que las voces de todos y todas sean escuchadas. En el que todos y todas ejerzamos plenamente nuestros derechos y nos encaminemos hacia la Vida Plena y el Buen Vivir.

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