Protejamos a la Madre Tierra, protejamos la vida

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Protejamos a la Madre Tierra, protejamos la vida

El 5 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta fecha fue instituida hace 46 años por la Organización de Naciones Unidas (ONU) cuando el mundo comenzó a preocuparse por el deterioro de nuestra Madre Tierra y que luego llevó a adoptar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Si bien clima y ambiente son cosas distintas, ambas se influyen mutuamente.

En el Perú, el 5 de junio es de triste recordación porque hace nueve años se produjo la Masacre de Bagua, episodio que enlutó al país y que puso de manera dramática a los pueblos indígenas y nuestra defensa de la Madre Tierra en la agenda nacional. Pese a estos lamentables hechos, nada ha cambiado porque en los últimos años se han emitido normas que precarizan la institucionalidad y los controles ambientales.

Para los pueblos indígenas, y en particular para las mujeres indígenas, el medio ambiente es nuestra Madre Tierra que no se reduce solamente al ámbito en que vivimos. Nuestra visión es holística y por ello la cuidamos en su integridad. Somos conscientes que nosotras, nuestras familias y comunidades tienen el derecho vivir en un medio ambiente saludable pero los megaproyectos extractivos y de infraestructura se imponen en nuestros territorios y atentan contra nuestras vidas.

Esta vez, el Día Mundial del Medio Ambiente nos encuentra bajo la amenaza de la eliminación de los estudios de impacto ambiental para las obras de reconstrucción, lo que traerá consigo mayores riesgos frente a nuevos desastres frente a los cuales estamos desprotegidos/as. Es urgente que nuestros gobernantes comprendan que no se trata solo de reconstruir sino también de prevenir. Y el cuidado de la Madre Tierra es indispensable en esta tarea, porque ella nos brinda herramientas de protección.

En este Día Mundial del Medio Ambiente hacemos un llamado a impedir la aprobación de nuevas normas que precaricen la institucionalidad y las normas ambientales, así como a exigir la derogatoria de aquellas ya existentes. Necesitamos que se comience a ver a la Madre Tierra como dadora de vida y de la que depende nuestra propia subsistencia.

¡En nombre del futuro, protejamos la vida!

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