Suxone gisrokachine: comunidades nativas de Madre de Dios ahora son lideradas por mujeres

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Suxone gisrokachine: comunidades nativas de Madre de Dios ahora son lideradas por mujeres

Cuando en agosto de 2017 la asamblea de la Comunidad Nativa Isla de los Valles eligió a Nancy Saavedra Lizardo como jefa de la comunidad, la vida de esta mujer yine de 38 años cambió por completo.

Para llegar a la Comunidad Nativa Isla de los Valles se tiene que partir de madrugada desde la capital de la región Madre de Dios, Puerto Maldonado, hacer un viaje de tres horas por la carretera interoceánica hasta Puerto Carlos, vadear el río Inambari, tomar un carro en Puerto Punkiri Chico para seguir otra hora por un camino de trocha hasta Colorado, abordar un bote que tiene que surcar el río Madre de Dios durante aproximadamente siete horas hasta Boca Manu y finalmente caminar durante quince minutos a través de un camino rodeado de vegetación.

“Juntos somos imparables” es la frase escrita en el polo fucsia que viste Nancy Saavedra el día que recibe a la delegación de facilitadores y facilitadoras del Consorcio Perú que arriba a la comunidad yine ubicada en el distrito Fitzcarrald, provincia de Manu (Madre de Dios) para realizar un taller sobre gobernanza territorial, planes de vida y defensa de los bosques. Nancy es una de las diez suxone gisrokachine (mujeres lideresas en yine) que actualmente son jefas de diez comunidades nativas de la región Madre de Dios.

La jefa lleva viviendo 17 años en Isla de los Valles y cuenta que al llegar, luego de una larga travesía desde su natal Sepahua (Ucayali), nunca imaginó que se quedaría a vivir ahí y mucho menos que, en agosto del 2017, la asamblea comunal pondría sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir la comunidad junto a otras cinco mujeres que ocupan los demás cargos de su junta directiva. “Hace 6 años hubo una jefa de la comunidad, pero toda la junta directiva era de hombres. En cambio ahora todas son mujeres”, comenta Nancy.

De acuerdo a la información del último Censo Nacional Agrario (Cenagro), en el 2012 menos del 2% del total de comunidades nativas del Perú eran presididas por mujeres, y en el caso específico de la región Madre de Dios, 3 comunidades nativas tenían una jefa. En la actualidad, de las 36 comunidades de la región, 10 son presididas por mujeres: Masenawa, Diamante, Isla de los Valles y Barranco Chico (ubicadas en el Alto Madre de Dios), así como Shiringayoc, Tipishca, Tres Islas, Arazaeri, Puerto Arturo y El Pilar (ubicadas en la Zona Baja de Madre de Dios).

“He visto a las jefas de Masenawa y Diamante. Creo que a partir del año pasado es que ha sucedido que son las mujeres las que gobiernan las comunidades”, señala Nancy para quien ejercer el cargo de jefa no ha sido nada fácil. “La verdad es que no sabía ni por dónde empezar, ni cómo desenvolverme, ni cómo esperar a los invitados. Tuve miedo”, admite.

Y es cierto, para las mujeres indígenas no es fácil poder ejercer estos cargos. “Por lo general, las mujeres indígenas tenemos poca participación en espacios de toma de decisiones dentro de nuestras comunidades y si participamos, pocas veces nuestras opiniones son tomadas en cuenta”, señala la presidenta de Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), Ketty Marcelo López.

Durante el desarrollo del taller, la suxo gisrokachi de la comunidad habla poco pero es puntual en lo que dice. Participa en los trabajos grupales y las plenarias, y al mismo tiempo está pendiente de la organización del evento en general. “Me gustaría que haya más talleres para que las mujeres participen porque ahora muchas están en la comisión de la cocina y no están acá”, pide Nancy, dejando en claro que quiere que las otras mujeres también tengan las oportunidades de aprendizaje que ella tiene.

Precisamente, algunos de los factores que afectan la participación de las mujeres indígenas en los espacios de toma de decisiones dentro de sus comunidades son la sobrecarga doméstica que ellas tienen, la falta de apoyo en sus hogares y el machismo que persiste en algunos de estos espacios de toma de decisiones comunales.

“Antes de que fuera elegida, debo ser sincera, mi esposo me decía que yo no podía salir a las reuniones porque de repente iba a empezar a cambiar y otros hombres me iban a mirar, pero luego fue entendiendo y ahora me apoya. Siempre me dice ‘vamos los dos’, por ejemplo ahora se ha quedado en la casa con mis hijos pequeños y me ha dicho que traiga a la mayor a la reunión para que vaya aprendiendo”, cuenta.

Empoderamiento y apoyo a las mujeres son fundamentales

La falta de una participación efectiva de las mujeres indígenas es una constante  que se repite tanto en las comunidades de la Amazonía como de los Andes y para combatirla, ONAMIAP trabaja en el empoderamiento de las mujeres indígenas, brindándoles las herramientas necesarias para que logren una mejor participación. “Actualmente estamos viajando a las comunidades para capacitar a las mujeres en temas relacionados a la participación, vocería, gobernanza territorial, entre otros para fortalecerlas y que puedan participar en espacios mixtos”, detalla Ketty Marcelo.

Al respecto, la vicepresidenta del Consejo Harakbut, Yine y Machiguenga (Coharyima), Marisabel Dumas, enfatiza la importancia del trabajo con las mujeres que viene realizando su organización en las comunidades para que lograr algunos cambios que en la actualidad se observan. “Las mujeres de Madre de Dios están aprendiendo cómo defender sus territorios y lo hacen porque ahora conocen sus derechos, las leyes y los temas relacionados a la lucha y a los territorios indígenas. Ahora las mujeres quieren más”, puntualiza.

En su experiencia, Nancy destaca que ha aprendido muchas cosas desde que asumió el cargo y agradece por ello a los talleres en los que participó en Puerto Maldonado. “Hablo con otras mujeres para que también participen porque deben saber que no solo los varones pueden participar, las mujeres tenemos el mismo derecho. No es fácil, pero no es imposible”, señala la jefa.

“Es necesario que las mujeres indígenas amazónicas empecemos a comprender que nosotras somos sujetas de derechos. Tenemos derecho a organizarnos, a elegir y a ser elegidas con nuestras propias prioridades, experiencias y necesidades pero siempre con el fin de fortalecer a la comunidad”, precisa Ketty Marcelo.

Pese al contexto adverso que enfrentan las mujeres indígenas en sus comunidades, ejemplos como el de Nancy demuestran que poco a poco se va abriendo el camino hacia el reconocimiento de los importantes roles que desempeñan las mujeres en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, de las mujeres y de la Madre Tierra que para ellas es fuente de vida.

*Dato: El Consorcio Perú, que está conformado por ONAMIAP, el Consejo Harakbut Yine y Machiguenga (Coharyima) y Servindi, viene realizando talleres de capacitación y otras actividades en las comunidades nativas de las regiones Madre de Dios, San Martín y Ucayali en el marco del proyecto “Promover el Reconocimiento y Protección de los Derechos de los Pueblos Indígenas en REDD+ en Birmania y Perú”, que cuenta con al apoyo de la Agencia Noruega de Cooperación para el desarrollo (NORAD) y del Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA).

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