El Sínodo Panamazónico no puede cerrarse a la voz de las mujeres indígenas

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El Sínodo Panamazónico no puede cerrarse a la voz de las mujeres indígenas

Desde la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), consideramos necesario que nuestras reivindicaciones, demandas y preocupaciones, señaladas en el Encuentro Pre Sinodal de mujeres indígenas, sean parte de la discusión de este Sínodo Panamazónico.

En octubre próximo se realizará en Roma el Sínodo Panamazónico. Un espacio para dialogar acerca del territorio; la diversidad cultural; la identidad de los pueblos indígenas de nuestra amazonia; la memoria histórica eclesial; la justicia y los derechos de los pueblos; la espiritualidad y la sabiduría; y la labor de la iglesia en la Amazonía. Para llegar al Sínodo, la iglesia organizó espacios de encuentro y diálogo para conocer las problemáticas y demandas de los pueblos amazónicos. En el marco de este proceso se realizó un encuentro de mujeres indígenas donde, desde la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), compartimos nuestra agenda. Sin embargo, al revisar el Instrumentum Laboris, no encontramos ninguna referencia a lo trabajado durante los encuentros con mujeres. Es por ello que nos pronunciamos y manifestamos lo siguiente:

El colonialismo nos despojó de gran parte de nuestra cultura, y a nosotras las mujeres nos condenó a roles determinados traídos desde Europa. Se privilegió la educación y la enseñanza del idioma colonial a los hombres de nuestros pueblos. Más tarde, siguiendo la tradición colonial, fueron ellos quienes se encargaron de asumir nuestras dirigencias y de tomar decisiones del futuro de nuestra comunidad frente al Estado. Las brechas, actuales, de género en nuestros pueblos son gran responsabilidad del colonialismo que diferenció y desvaloró el aporte de las mujeres y nos mantuvo al margen de las decisiones sobre el futuro de nuestros pueblos.

Se intentó borrar la importancia de las mujeres en nuestros pueblos. Nosotras, también, somos formadoras y educadoras de las nuevas generaciones; siempre fuimos las responsables de resguardar la biodiversidad, de defender el territorio y de dar vida. Fuimos guerreras, curanderas, lideresas políticas y estrategas. Bajo el yugo colonial se nos arrebató nuestra de opinión pública, se nos estigmatizó y se intentó limitar nuestro “rol” a una sola tarea dentro de nuestras familias. Aun así, nuestra resistencia cultural, de más de 500 años, nos ha permitido heredarles a nuestras hijas y nietas el conocimiento ancestral sobre nuestro pueblo y nuestro territorio. Este conocimiento ha sido transmitido a nosotras, por nuestras madres y abuelas. Lo más importante que heredamos todas es la fuerza para resistir en la lucha por la defensa de nuestros territorios y la reivindicación de nuestros pueblos. 

Durante los últimos años, ante la arremetida neoliberal, las mujeres indígenas nos organizamos y empezamos a visibilizar los efectos diferenciados del neoliberalismo, extractivismo y el machismo, porque no queremos heredarles a nuestras hijas y nietas condiciones inhumanas a las que fueron sometidas nuestras madres, abuelas y nosotras mismas. Nuestros recursos naturales más codiciados para el capitalismo atraen a las empresas extractivistas que, con apoyo del Estado, nos violentan directamente de múltiples formas. El modelo extractivista nos violenta.

La iglesia católica, durante las últimas décadas, en la Amazonía, se convirtió en una aliada para la defensa de nuestros derechos y territorios. Por eso hemos celebrado el llamado a este Sínodo Panamazónico, que permite visibilizar las demandas y problemáticas a los que se ven expuestos nuestros pueblos. Sin embargo, lamentamos que la agenda de la mujer indígena no se encuentre en la discusión de este Sínodo de la Panamazonía. La violencia e invisibilización que sufrimos las mujeres durante estos siglos de colonialismo y extractivismo capitalista nos obligó a mantenernos en resistencia y a luchar por nuestro reconocimiento y reivindicación como mujeres indígenas de la Panamazonía. Nosotras seguimos considerando a la Iglesia católica como una aliada para nuestras luchas, pero necesitamos una comunidad cristiana que responda ante las situaciones de injusticia, pobreza, desigualdad, violencias y de exclusión en la Amazonía. Por ello, consideramos necesario que nuestras reivindicaciones, demandas y preocupaciones como mujeres indígenas señaladas en el Encuentro Pre Sinodal de mujeres indígenas sean parte de la discusión de este Sínodo Panamazónico. Son nuestros sentires, vivencias y luchas para la reivindicación de nuestros derechos individuales y colectivos, por la vida, la esperanza y el futuro de nuestras hijas y nietas

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