Día de la Tierra: cambiar el modelo en defensa de la vida

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Día de la Tierra: cambiar el modelo en defensa de la vida

El 22 de abril es el Día Internacional de la Tierra. Y este año, nuestra Madre Tierra nos reclama hoy más que nunca el cuidado y el agradecimiento que le debemos por ser sus hijas y sus hijos, por ser nuestro hogar, por alimentarnos y hacer posible nuestra existencia. Nos reclama, en reciprocidad, el mismo cuidado para ella. Para sus aguas, sus bosques, su biodiversidad.

La pandemia global del coronavirus se hace más peligrosa debido al cambio climático. El mundo ha comprobado cómo ha disminuido la emisión de gases de efecto invernadero con el paro industrial producto de las cuarentenas impuestas en muchos países. Sin embargo, eso no resuelve el problema de fondo.

La tala para concesiones forestales o proyectos de monocultivo a gran escala arrasan con nuestros bosques. (Foto: ONAMIAP)

Un elemento central de ese problema es la deforestación acelerada. Pero se siguen otorgando concesiones forestales y la tala legal continúa sin ser combatida eficazmente por los Estados, solo por falta de voluntad política. Actividades extractivas, proyectos de infraestructura y monocultivos arrasan con nuestros bosques. Se atropellan no solo los derechos de los pueblos indígenas, sus guardianes ancestrales, también se pone en riesgo la sobrevivencia misma de toda la humanidad.

Nunca antes como ahora, con la pandemia del coronavirus, la globalización extractivista impuesta hace treinta años evidencia sus impactos y nuestra vulnerabilidad, producto de la ambición de unos pocos que se enriquecen depredando el planeta, explotándolo, considerándolo solo una fuente de recursos, acelerando el cambio climático, vulnerando los derechos humanos individuales y colectivos de las inmensas mayorías.

Vulnerando sobre todo los derechos de los pueblos y las mujeres indígenas, quienes somos precisamente los que desde tiempos ancestrales sabemos cuidar a la Madre Tierra, dialogar con ella, con armonía y con respeto. Los pueblos indígenas en cuyos territorios están los bienes naturales que ambicionan los países poderosos y las empresas multinacionales.

Las mujeres indígenas somos la primera línea de defensa en la protección de nuestros bosques y territorio ancestral. (Foto: ONAMIAP)

Es por eso que en nuestros territorios se imponen con facilidades otorgadas por los gobiernos las actividades extractivas: minería, hidrocarburos, tala, monocultivos, e irrumpen con indiferencia o complicidad de los Estados las actividades ilegales, como el narcotráfico, la tala y la minería, entre otros. Y para extraer esos bienes naturales, se emprenden grandes proyectos de infraestructura igualmente depredadores.

De manera cotidiana, se vulneran así nuestros derechos territoriales y todos los que de ellos derivan: libre determinación, consulta y consentimiento libres, previos e informados, a la salud, al medio ambiente, a decidir nuestras actividades de subsistencia. Se multiplican las formas de despojo territorial: concesiones extractivas, megaproyectos, creación de centros poblados que debilitan a nuestras comunidades y sus formas de gobierno, promoción de la parcelación de tierras contra la propiedad colectiva.

Todos esto impacta de manera particular sobre las mujeres indígenas, que tenemos en nuestras manos la alimentación y la salud de nuestras familias y nuestras comunidades. Los proyectos extractivos y de infraestructura traen inseguridad y violencia: alcoholismo, drogas, prostitución, desempleo, violaciones sexuales. Al arrasar con nuestros bosques, nos despojan de nuestras fuentes de alimentos, caza, pesca, medicina natural. Y atentan contra nuestra identidad cultural, fuertemente vinculada a nuestros territorios y bosques.

Los pueblos y las mujeres indígenas resistimos y enfrentamos estas amenazas durante cientos de años. Cuando el cambio climático se hace más peligroso, los ojos del mundo se vuelven hacia nosotros y nosotras para ensalzar nuestros modelos de vida. Pero los poderosos no aprenden, siguen priorizando la acumulación de capital sobre la vida.

En este Día Internacional de la Tierra, ONAMIAP llama a todos y todas a escuchar sus reclamos, a exigir a los Estados y las multinacionales el respeto por la naturaleza, por los bosques, por las aguas, por todas las formas de vida. A tomar medidas efectivas frente al cambio climático. Los Estados deben respetar los derechos de la Madre Tierra y los derechos de los pueblos.

En suma, llamamos a los pueblos indígenas y sus organizaciones y a los movimientos sociales del mundo a unirnos para cambiar el modelo extractivista depredador y emprender la defensa de la vida en todas sus múltiples expresiones. A unirnos en la construcción colectiva del buen vivir y la vida plena.

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