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Condenamos asesinato de lideresa asháninka Estela Casanto Mauricio

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Condenamos asesinato de lideresa asháninka Estela Casanto Mauricio

La violación de nuestros derechos territoriales ha cobrado una nueva víctima. Estela Casanto Mauricio, lideresa asháninka, fue asesinada por usurpadores el viernes 12 de marzo. Ella era de la comunidad nativa Shankivironi, en el valle del Perené, región Junín y tenaz defensora de la integridad territorial de su comunidad.

Shankivironi es constantemente amenazada por colonos y traficantes de tierras. Nuestra propia hermana Estela ya había recibido reiteradas amenazas. Pero el Estado no hace nada por proteger las vidas de nuestros defensores y defensoras de derechos territoriales. En plena pandemia ya han sido asesinados siete de ellos.

A las amenazas de invasores y traficantes de tierras se suma la expansión de monocultivos en la Amazonía peruana. De acuerdo con un estudio realizado por Oxfam, en los últimos veinte años solo los cultivos de palma aceitera aumentaron en más del 700% en el Perú (de 15 mil a 108 mil hectáreas). Las pérdidas de bosque por este negocio son causantes del 45% de las emisiones de dióxido de carbono. Pero el Estado sigue otorgando concesiones, privilegiando los negocios de las grandes empresas sobre la vida y nuestros derechos territoriales, y el Congreso de la República no ratifica el Acuerdo Escazú.

Como ONAMIAP nos solidarizamos con la familia de Estela y con su comunidad. Nos sumamos a la demanda de la Central de Comunidades Nativas de la Selva Central (CECONSEC) de una investigación de este asesinato y sanción a los responsables. Exigimos que el Estado cumpla con su deber de proteger nuestras vidas y nuestros derechos territoriales.

Reiteramos además que es urgente el reconocimiento de los derechos de nuestra Madre Naturaleza y todos los ecosistemas y seres vivos que la conforman. Entre ellos nuestros bosques, que nos dan oxígeno, nos alimentan y nos dan medicinas. Advertimos al Estado que su silencio e inacción ante el asesinato de nuestros defensores y defensoras es complicidad.

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