Nuestra Agenda

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ejes4Las mujeres indígenas andinas y amazónicas en el Perú aportamos cotidianamente a su desarrollo desde los diferentes espacios en los que actuamos. Sin embargo, vivimos cada vez más empobrecimiento y discriminación cotidiana y estructural.Pese a las duras vivencias, las mujeres indígenas en el país hemos iniciado un camino dirigido a organizarnos, fortalecernos y hacernos escuchar con nuestras voces, para que se conozcan las propuestas que tenemos y nuestras exigencias de políticas públicas con enfoque intercultural y de género, que respondan a nuestros intereses y demandas específicos y garanticen el ejercicio de nuestros derechos

Esta entrada recoge nuestras problemáticas, reflexiones y propuestas, que esperamos sean tomadas en cuenta por los diferentes sectores del Estado en todos sus niveles de gobierno, así como por nuestras propias organizaciones, para que nosotras y nuestros pueblos alcancemos el Buen Vivir por el que apostamos.

 


TIERRA Y TERRITORIO

El territorio es nuestro espacio donde nos desarrollamos, crecemos y afirmamos nuestra identidad, nos relacionamos con otros colectivos, donde habitan nuestros dioses y nuestros ancestros, donde vemos nuestro futuro y el de nuestros hijos e hijas. Es el lugar donde creamos y construimos nuestra vida.

Los pueblos indígenas y las mujeres en particular vivimos cada vez con mayor fuerza el impacto de políticas económicas que priorizan la extracción de recursos naturales en nuestros territorios y que afectan, muchas veces para siempre, nuestra forma de vida, nos empobrecen y muchas veces nos obligan a emigrar, sobre todo a los hombres y a la juventud, a otras zonas o a las ciudades en busca de mejores posibilidades.

Desde la concesión ya estamos siendo afectadas, pues la mayor parte del tiempo no tenemos información de lo que puede pasar en nuestros territorios y nos llenamos de incertidumbre. Cuando llega la exploración y especialmente la extracción de minerales, hidrocarburos, maderas, etc., sabemos que habrá grandes cambios en nuestra forma de vivir. Es muy probable que tengamos que trasladarnos a otros lugares o que nos afecte la contaminación, tanto a nosotras como a nuestras chacras, cuando haya derrames o se utilicen químicos que llegan al agua, que los varones se vayan a trabajar fuera de las comunidades como mano de obra no calificada y tejes1engamos todo el trabajo de la casa y de la chacra sobre nuestros hombros.

Por otra parte, estamos viviendo serios problemas en cuanto a la seguridad jurídica de nuestros territorios con nuevas normas que se dan y que ponen en peligro la propiedad comunal, lo que ya ha causado tragedias como las de Bagua, que no deben repetirse.

Un punto del que casi no se habla es el territorio que está arriba y que se llama espacio radioeléctrico, y del cual el Estado es dueño al igual que el que está debajo del suelo. Este espacio también se lo adjudica a empresas, lo que limita las posibilidades de acceso y comunicación de los pueblos y las mujeres con sus propios medios.

A nivel interno, en nuestras comunidades, las mujeres aún no tenemos el reconocimiento como comuneras calificadas en muchas comunidades, lo que nos limita las posibilidades de participar en la toma de decisiones sobre nuestros territorios con voz y voto.

Nuestra Propuesta:

  • Garantizar la protección efectiva de los derechos de propiedad y posesión de las tierras y los territorios ocupados tradicionalmente por los pueblos indígenas, reconociendo los sistemas de tenencia de la tierra de los pueblos indígenas;
  • Promover el ordenamiento territorial, la zonificación económica-ecológica, el plan catastral y la titulación de territorios andinos y amazónicos;
  • Garantizar el cumplimiento de los derechos colectivos, consagrados en el Convenio No 169 de la OIT, la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos indígenas y todos los instrumentos internacionales y la jurisprudencia de protección de los derechos de los pueblos indígenas;
  • Modificar la Ley de Consulta Previa y su Reglamento para garantizar un verdadero reconocimiento y cumplimiento del Convenio No 169 de la OIT y de la Declaración de la ONU;
  • Priorizar el uso del espacio radioeléctrico para los medios de comunicación indígenas;
  • Informar y capacitar sobre los derechos de los pueblos y de las mujeres indígenas dentro y fuera de las comunidades;
  • Promover la inclusión de las mujeres como comuneras calificadas en los padrones comunales;
  • Desarrollar procesos de mapeo y georeferenciación comunal con la participación de las y los mayores y jóvenes.

CAMBIO CLIMÁTICO

Nuestro planeta está calentándose debido sobre todo a las actividades humanas. Se eliminan millones de hectáreas de bosques que ayudan a respirar al planeta, lo que hace que se incremente el llamado efecto invernadero. Vemos así como hay un desequilibrio del calendario andino/ amazónico; los tiempos de siembra y de cosecha se alteran, hay inundaciones, sequías, plagas, situaciones frente a las cuales los pueblos indígenas no estamos realmente preparados para responder.ejes9

Esto también ocasiona que las familias abandonen sus chacras improductivas o que los hombres se vayan de las comunidades en busca de recursos para la sobrevivencia.

Para las mujeres, esto es muy serio ya que aumenta nuestra carga de trabajo y la preocupación por el futuro de nuestros hijos e hijas y el de las personas mayores que tenemos a nuestro cuidado.

Aumenta el trabajo en la casa, en la chacra, en el aprovisionamiento de agua, en la búsqueda de pastos para nuestro ganado. Nos encargamos de todos los trabajos en la casa, en la chacra y también en la comunidad.

Es urgente que esta situación se enfrente con la participación de todos y todas. Se requieren políticas orientadas a impulsar medidas de prevención, adaptación, mitigación y compensación del impacto del cambio climático, tomando en cuenta los saberes ancestrales de los pueblos y las mujeres indígenas.

Nuestras propuestas:

  • Garantizar la participación de las mujeres indígenas en la toma de decisiones sobre políticas públicas referidas a biodiversidad y cambio climático;
  • Implementar el Programa Nacional de Adaptación Comunitaria;
  • Desarrollar políticas agrarias que no se orienten exclusivamente al monocultivo, priorizando la inversión en proyectos ecológicos y de desarrollo humano en los territorios indígenas, especialmente con mujeres;
  • Impulsar el desarrollo de energías limpias alternativas que respeten los saberes ancestrales;
  • Desarrollar campañas para mejorar las prácticas de prevención de desastres naturales en las comunidades;
  • Promover la creación del Banco de Semillas de los Pueblos Originarios con el fin de resguardar nuestra riqueza biológica y toda nuestra biodiversidad;
  • Reforestar los territorios con plantas tradicionales que garanticen el equilibrio biológico y ecológico;
  • Impulsar procesos formativos que combinen los saberes tradicionales con nuevos conocimientos para prevenir, mitigar y adaptarse al cambio climático;
  • Desarrollar una estrategia de protección y vigilancia permanente de los bosques y sancionar a los madereros ilegales, coordinando entre el Estado y los pueblos indígenas;
  • Implementar programas de capacitación en “conocimientos de conservación ecológica ancestral” en los centros educativos y para los funcionarios del Estado, y de esta forma promover la revaloración de los conocimientos de los pueblos indígenas y el enfoque intercultural;
  • Incentivar el ahorro de la energía eléctrica en las ciudades y promover el uso de nergías alternativas ecológicas.

SOBERANÍA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

La soberanía alimentaria es el derecho que tenemos los pueblos de tener acceso oportuno a alimentos de calidad, que son producidos ecológicamente y de manera sostenible. Sin embargo, encontramos que las políticas agrarias se dirigen al cultivo extensivo de productos y a la ocupación de tierras para agro exportación o para biocombustibles, lo que pone en riesgo nuestra seguridad y soberanía alimentaria, pues no garantiza el acceso, la disponibilidad, la calidad y la cantidad de alimentos, no protege los productos locales, impulsa el consumo de productos foráneos a bajo precio, genera la desaparición de la biodiversidad, etc.

Un problema que estamos sufriendo cada vez con mayor intensidad es la pérdida de las semillas nativas, lo que para las mujeres indígenas significa una pérdida de los conocimientos que hemos venido acumulando a lo largo de generaciones, pues somos nosotras las que generalmente nos encargamos de su selección y preservación.

En nuestras comunidades, se aprecian cada vez menos los alimentos tradicionales y se prefiere el consumo de productos que carecen de calidad nutritiva, pero que son más baratos o considerados como “más modernos”, especialmente por la niñez y juventud.

Por ello, se requieren políticas orientadas a garantizar el acceso a alimentos de calidad producidos ecológicamente y cuya producción sea sostenible en el tiempo y recupere y revalore los conocimientos de los pueblos y las mujeres indígenas.ejes3

Nuestras propuestas:

  • Promover una política de desarrollo integral dirigida a la sostenibilidad de la producción de las familias campesinas e indígenas, incorporando sus saberes y propuestas;
  • Revalorizar los conocimientos de las mujeres campesinas e indígenas que son fundamentales para la producción de alimentos, la conservación de las semillas y productos originarios, recuperando y adoptando las técnicas y los conocimientos ancestrales;
  • Garantizar los derechos de propiedad intelectual de los pueblos indígenas;
  • Impulsar procesos formativos que combinen los conocimientos tradicionales con nuevos saberes en los que se incorpore a las mujeres indígenas;
  • Financiar proyectos dirigidos a mejorar la producción local y la agricultura sostenible, con la participación de las mujeres;
  • Tomar medidas para favorecer los mercados locales y la compra de alimentos de alta calidad producidos por las comunidades indígenas y campesinas.

PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES INDÍGENAS

Los avances en relación a la participación política de mujeres en general y de mujeres indígenas en particular se basan en la Ley de Elecciones Regionales No 27683 y la Ley de Elecciones

Municipales No 26864, que establecen que la lista de candidatos/as a un consejo regional o concejo municipal, respectivamente, no debe estar conformada por menos del treinta por

ciento (30%) de varones o mujeres y el quince por ciento (15%) de “representantes de comunidades nativas y pueblos originarios” de cada región o provincia.*

Asimismo, la Ley de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres No 28983 tiene como objetivo promover en la sociedad valores equitativos que garanticen la no discriminación contra las mujeres, mediante docentes y funcionarios en el sistema educativo (todos los niveles) que apliquen acciones pedagógicas con equidad de género.

La obligatoriedad de incluir en las listas a mujeres e indígenas ha dado algunos frutos en los espacios regionales y municipales, especialmente en lo relacionado a la cuota de género, pero en general puede decirse que los partidos y movimientos sólo tratan de cumplir los requisitos, colocando a las
mujeres y a las y los indígenas en los últimos lugares de la lista con pocas posibilidades de salir elegidos/as.

Para las mujeres indígenas, las limitaciones para la participación política tienen que ver también con el desconocimiento de las normas electorales, la falta de formación política en general y el no contar con recursos económicos que permitan participar en las campañas.

Se requieren políticas orientadas a impulsar medidas quef avorezcan la participación política de las mujeres indígenas andinas y amazónicas en los diferentes espacios de representación a nivel local, regional y nacional.ejes2

Nuestras propuestas:

  • Replantear la ley de cuotas de género y para pueblos indígenas, incorporando mecanismos de alternancia para mujeres indígenas y jóvenes indígenas en la participación política;
  • Desarrollar nuevos mecanismos que garanticen la representación política de indígenas;
  • Proporcionar presupuestos públicos para las campañas para los partidos y movimientos, con incentivos a quienes incluyan mujeres e indígenas con posibilidades en las listas, como medidas de acción afirmativa;
  • Desarrollar programas formativos dirigidos al desarrollo de las capacidades y empoderamiento de las mujeres y jóvenes indígenas;
  • Promover la participación de mujeres y de indígenas en los movimientos y partidos políticos;
  • Incluir los enfoques intercultural y de género en los planes y proyectos y jurisprudencia del Estado sobre igualdad de oportunidades y equidad.

 


SALUD Y MUJERES INDÍGENAS

Los pueblos indígenas tienen las más altas tasas de desnutrición crónica y aguda, así como menos esperanza de vida al nacer, altas tasas de mortalidad materna y mayores probabilidades de enfermedades en su mayoría curables.

Existen barreras de acceso a servicios, falta de cobertura, discriminación, ausencia de programas de seguro de salud. La discriminación y el maltrato que vivimos en muchas ocasiones en los centros de salud hacen que la población, especialmente las mujeres, no quieran acudir a un servicio que, además, no recoge sus saberes y prácticas medicinales.

Una problemática cada vez más preocupante que enfrentan las mujeres indígenas es el alto índice de embarazo adolescente. Una causa de esta problemática es que los programas de información en salud sexual y reproductiva no son inclusivos ni interculturales, ni se trabaja con los padres y madres de familia para que puedan compartir con sus hijos e hijas sus problemas y puntos de vista. No se desarrollan políticas de información y acceso a los métodos anticonceptivos, menos aún con las jóvenes, en las lenguas indígenas.ejes6

Aunque existe la estrategia de salud intercultural, que plantea el reconocimiento y la incorporación de los saberes de los pueblos indígenas en salud, aún es incipiente y en la práctica los sabios y las sabias indígenas tienen escaso reconocimiento.

Se requieren políticas que tengan como objetivo garantizar que las mujeres indígenas tengan acceso a programas de salud pertinentes culturalmente, que incorporen los conocimientos y saberes de los pueblos y de las mujeres indígenas.

Nuestras propuestas:

  • Dotar de recursos suficientes para la implementación de la Política y la Estrategia de Salud Intercultural;
  • Ampliar la cobertura de salud a nuestras comunidades, asegurando la implementación de los puestos de salud con atención intercultural, incorporando a los sabios y las sabias indígenas;
  • Implementar programas preventivos (compartiendo los saberes y las costumbres entre adultos mayores, jóvenes, adolescentes y niños/as);
  • Garantizar que la atención a las embarazadas adolescentes se base en una política intercultural;
  • Promover programas de educación sexual en las escuelas, con pertinencia cultural, que orienten adecuadamente al alumnado;
  • Garantizar que los y las profesionales que trabajan en las localidades tengan formación intercultural y hablen los idiomas de las localidades;
  • Defender la propiedad intelectual de los conocimientos tradicionales;
  • Hacer un inventario de todas nuestras plantas tradicionales y hacer un banco de todas nuestras plantas y hierbas medicinales (ayahuasca, yaco, uña de gato, etc.);
  • Implementar casas maternas y casas de espera, que brinden servicios adecuados, según las necesidades y demandas de las mujeres indígenas.

EDUCACIÓN INDÍGENA E INTERCULTURAL

La educación escolarizada ha incentivado el olvido y la pérdida de nuestras culturas indígenas, promoviendo la castellanización y la subvalorización de los idiomas indígenas, lo cual es asimilado por el estudiantado, los padres y madres de familia, quienes se oponen a que sus hijos e hijas hablen en su idioma por temor al rechazo que puedan sufrir.

Las diferencias de género en cuanto al acceso aún persisten, especialmente en educación secundaria y superior, así como una deficiente infraestructura, la falta de profesorado y su deficiente preparación.

La tasa de analfabetismo en las poblaciones indígenas aún es alta, siendo las mujeres las más afectadas. En todos los pueblos indígenas, tanto del Ande como de la Amazonía, la tasa de analfabetismo de las mujeres es superior a la de los hombres, siendo la brecha de más de 20 puntos porcentuales en algunos pueblos.

Finalmente, con relación a los docentes de la Educación Intercultural Bilingüe (EIB), hay menor proporción de docentes titulados en las escuelas donde estudian mayoritariamente estudiantes indígenas.

La profesionalización de hombres y mujeres es un sueño aún inalcanzable. Son muy pocos los profesionales indígenas que alcanzan grado universitario y aunque algunos lo alcancen, no se reconocen como indígenas.

Se requieren políticas orientadas a garantizar una educación inclusiva, bilingüe e intercultural en el país, tanto para los pueblos indígenas como para los no indígenas, procurando la reducción de las brechas que persisten entre hombres y mujeres en los distintos niveles educativos.

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Nuestras propuestas:

  • Garantizar, tanto en el diseño como en el presupuesto, una enseñanza realmente inclusiva y pertinente a las culturas, cosmovisiones y experiencias de los pueblos indígenas;
  • Mejorar la infraestructura educativa en las comunidades indígenas;
  • Promover la revaloración de los conocimientos y valores ancestrales de los pueblos indígenas, como el respeto a la naturaleza y a las y los mayores (ancianos), en la currícula educativa y en la formación a docentes;
  • Formar en las universidades e institutos superiores a profesionales con una perspectiva intercultural;
  • Garantizar que la formación se imparta en los idiomas locales y que se incorpore otros idiomas en los colegios tanto para indígenas como para no indígenas;
  • Crear instancias adecuadas para que los pueblos y las mujeres indígenas aporten de manera permanente y adecuada a la comunidad educativa;
  • Impulsar la equidad de género en la educación, posibilitando que las mujeres indígenas accedan a la educación secundaria y superior.

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES INDÍGENAS

La violencia hacia la mujer es considerada un problema de salud pública y es una problemática que cruza todos los sectores, sin importar el factor económico, étnico, rural o urbano.

Al incremento de la violencia hacia las mujeres, no existen respuestas más efectivas de parte del Estado para las mujeres en general, menos para las mujeres indígenas. Por un lado, no hay campañas de sensibilización y prevención y, por otro, pese a la existencia de un programa de lucha contra la violencia a nivel nacional, éste no tiene un enfoque intercultural ni cuenta con un presupuesto acorde con la problemática.

Las posibilidades de acceso a la justicia de las mujeres indígenas que violencia son escasas. No hay dónde acudir y, cuando se accede alguna instancia, no se las escucha, los operadores creen que es su o se lo merecen, etc. En las regiones que han sufrido la violencia de los años 80 y 90, es más, la violencia se ha incrementado que se hayan elaborado desde el Estado propuestas de atención a las personas que tuvieron que vivir la violencia interna.

Las mujeres indígenas vivimos también nuevas violencias en los lugares donde las actividades extractivas legales e ilegales se asientan, como son la trata de mujeres, los secuestros, el trabajo doméstico impago, el abuso y la explotación sexual.

Por otro lado, cuando las mujeres defendemos nuestro territorio somos golpeadas y acosadas por la policía o personal de seguridad de las empresas, lo que constituye una nueva forma de violencia para las mujeres indígenas. Si nos movilizamos, somos criminalizadas y se penaliza nuestro derecho a la protesta.ejes10

Se requieren políticas destinadas a eliminar la violencia que viven las mujeres indígenas en los diferentes contextos en los que interactúan (casa, espacio público, comunidad, etc.).

Nuestras propuestas:

  • Adecuar el Plan Nacional de Lucha contra la Violencia hacia la Mujer a la realidad de los pueblos indígenas, incorporando un enfoque intercultural;
  • Implementar Centros de Emergencia Mujer accesibles a las mujeres indígenas, tanto geográfica como culturalmente, capacitando al personal de atención;
  • Posibilitar que las instancias representativas del Estado, llámese Centro de Emergencia Mujer (CEM), DEMUNA, Comisarías de la Mujer, entre otras, sean también integradas por mujeres indígenas de las zonas y trabajen articuladamente;
  • Formar promotoras y también a las diferentes autoridades en justicia comunitaria en equidad de género;
  • Impulsar instancias a nivel sectorial, regional y local en la que participen las mujeres indígenas para formular políticas, planes y programas dirigidos a enfrentar la violencia en las localidades;
  • Crear casas de refugio para albergar a toda mujer indígena violentada, con atención del personal capacitado en los distritos, provincias y comunidades;
  • Considerar en las definiciones y acciones que se desarrollen sobre violencia contra las mujeres indígenas los impactos de las diferentes industrias y del desarrollo comercial en nuestras localidades y que son expresiones también de violencia, especialmente hacia las mujeres indígenas;
  • Desarrollar programas de formación y prevención en los colegios, organizaciones y medios de comunicación;
  • Impulsar la derogatoria de las normas que criminalizan y penalizan la protesta;
  • Impulsar que los estatutos de las comunidades indígenas, campesinas y nativas incorporen medidas de protección de los derechos de las mujeres indígenas.

ECONOMÍA SOSTENIBLE

En el Perú, el crecimiento económico no ha significado el mejoramiento de la vida de las mujeres indígenas. Por el contrario, la política de inversión impulsada en base a las actividades extractivas está significando un deterioro de las condiciones de vida de los pueblos y de las mujeres indígenas.

ejes5Aunque las mujeres se están incorporando en mayor medida al mercado laboral, especialmente las jóvenes, trabajan como mano de obra barata en la mayoría de los casos, en condiciones inadecuadas, se les paga menos, y no se respeta sus derechos.

Por otro lado, nuestros productos tienen un bajo precio en el mercado y sufrimos las consecuencias de la intermediación, ya que no existen programas dirigidos a la compra – venta directa, en pos de la mejora de las ganancias.

Existen escasos programas de formación y asesoramiento que nos posibiliten conjugar nuestros saberes con conocimientos técnicos. Tampoco se dan programas de formación empresarial y de créditos destinados a las mujeres impulsados desde el Estado, que nos inyecten capital para diferentes actividades productivas que podemos desarrollar.

La presencia de actividades extractivas en los territorios indígenas no se traduce en una mejora de nuestras condiciones de vida, aunque en ciertos casos proporcione fuentes de trabajo a algunos de os comuneros como mano de obra no calificada.

Las nuevas formas de cultivo, el impulso a aumentar la producción y la influencia de la cultura dominante han incidido en que se debiliten los valores tradicionales y se pierdan rituales que dan cuenta de lo que los pueblos indígenas consideran como sagrado y que, por lo tanto, debe ser objeto de agradecimiento y reciprocidad, como, por ejemplo, el pago a la pachamama, la adoración a las plantas y la ceremonia a la siembra.

Se requieren políticas que tengan como objetivo impulsar medidas dirigidas a lograr una economía sostenible que permita mejorar las condiciones de vida de los pueblos y de las mujeres indígenas, con respeto a la naturaleza, en un marco de reconocimiento de los derechos y de los conocimientos y propuestas de los pueblos sobre sus formas de concebir el desarrollo.

Nuestras propuestas:

  • Cumplir los convenios internacionales y las leyes nacionales sobre medio ambiente para defender la Madre Tierra, el territorio, la autonomía, los derechos de los pueblos indígenas y los bienes naturales;
  • Garantizar que el plan de igualdad de género se cumpla, que tenga presupuesto y lineamientos dirigidos específicamente a las mujeres así como un enfoque intercultural;
  • Impulsar microempresas lideradas por mujeres que contribuyan al mejor desarrollo de nuestra economía sustentable;
  • Impulsar las actividades productivas de las mujeres indígenas, capacitándolas para la mejora de su producción, la búsqueda de mercado y la sostenibilidad de su producción;
  • Garantizar un empleo digno para las mujeres indígenas tanto en nuestras localidades como en las ciudades;
  • Fomentar la profesionalización de las mujeres indígenas, ofreciendo becas, oportunidades y la inclusión en los programas académicos de formación;
  • Garantizar el respeto a nuestros productos tradicionales, nuestra vestimenta, nuestras costumbres, evitando la mercantilización y la folklorización de nuestra cultura y nuestras comunidades.


*El Jurado Nacional de Elecciones emitió la resolución 370-2010-JNE (14 de junio 2010), que en su artículo 1 dispone “Precisar que cuando se haga referencia al término ‘cuota nativa y pueblos originarios’, la misma comprenderá tanto a las comunidades nativas como a las comunidades campesinas, con la representación mínima del 15% del número total de consejerías regionales y municipales”. Ver además Resolución N° 247-2010-JNE del, 15 de abril 2010 (Articulo 21, Cuota de comunidades nativas y pueblos originarios).